El perro semihundido de Goya es una imagen de silencio y soledad. Un perro atrapado, mirando hacia algo que ya no vemos, como miramos nosotros cuando el tiempo nos ha ido quitando certezas. Este artículo es una reflexión personal sobre la sordera, el vacío y cómo las obras de arte cambian con los años, igual que quienes se detienen a mirarlas.
